La inclusión en las clases preescolares

 


Muchos programas preescolares incluyen en sus clases a niños que tienen necesidades especiales. La meta de la inclusión es ayudar a todos los niños a aprender lo mejor que puedan. He aquí algunas preguntas frecuentes que hacen los padres de familia acerca de la inclusión.

¿Qué significa la inclusión?

La inclusión significa que la clase integra a todos los niños sin tener en cuenta su grado de capacidad. Los programas inclusivos recalcan lo que los niños tienen en común, así como sus variadas capacidades y culturas. En las clases inclusivas, los niños que tienen necesidades especiales participan en las actividades del currículo general de acuerdo con su edad y su grado escolar. No se los asigna a un aula separada, sino que el currículo y el salón de clases se adaptan para satisfacer las necesidades de los niños.

¿Qué hace un equipo de inclusión?

Este equipo planifica maneras de facilitar el acceso, la participación y apoyos para que todos los niños puedan aprender de la forma más independiente posible. Se espera que los integrantes del equipo de inclusión tengan mucha habilidad para comunicarse. Estas personas trabajan de maneras flexibles y creativas para satisfacer las necesidades de todos los niños. Un equipo de inclusión está integrado por personas de la escuela y ajenas a ella, quienes colaboran para apoyar a niños que tienen necesidades especiales:

  • Maestros de educación general dan clases basadas en el currículo a todos los alumnos.
  • Maestros de educación especiaayudan a los maestros de educación general a planificar maneras de incorporar los objetivos y metas de niños individuales en las rutinas y actividades del aula.
  • Ayudantes de clasecolaboran con los maestros y terapeutas para apoyar la participación total de los niños en las actividades del aula.
  • Proveedores de servicios relacionadopodrían incluir a terapeutas del habla, terapeutas ocupacionales o terapeutas físicos. Ayudan al personal del aula a decidir cómo trabajar con niños que tienen necesidades especiales. Ayudan también a los niños a desarrollar las destrezas y habilidades necesarias para funcionar bien en la clase, en su hogar y en la comunidad.
  • Los padres y madreproveen al equipo información importante sobre el progreso y las necesidades de sus hijos. También apoyan las actividades de aprendizaje de sus hijos en casa y en la comunidad.
  • El personal administrativo dirige los programas escolares. Asegura también que el personal que trabaja en el aula disponga de los recursos necesarios para trabajar exitosamente con todos los niños.

¿Cómo funciona la inclusión?

El equipo de inclusión de un niño se reúne regularmente para planificar cómo integrar satisfactoriamente el uso del currículo, el espacio físico del aula y los servicios especiales. El maestro hace cambios basados en las sugerencias del equipo. Un aula preescolar inclusiva podría tener

  • pasillos más anchos para que niños que tienen dificultades físicas puedan andar fácilmente,
  • horarios pictóricos para que niños que tienen retrasos lingüísticos puedan seguir la rutina diaria,
  • crayones y tijeras adaptados para niños que tienen retrasos en la motricidad fina,
  • tecnología para garantizar la participación total de cada niño en las rutinas y actividades del programa, y
  • equipo especializado para niños que tienen dificultades del oído o la vista.

11 buenas ideas para fomentar la inclusión en el aula con los niños

 

1. Habla del tema con los niños

Muchos profesores tienden a limitarse con sus alumnos, enseñándole solo lo que es necesario porque sienten que no comprenderán otros temas, pero esto es incorrecto. Cuanto más temprano se estimule y se converse con los niños acerca de problemas de exclusión y soluciones prácticas para la inclusión, más motivados estarán en participar.

 

2. Fomenta la interacción entre los alumnos

Crear iniciativas de conversación entre los niños, ayuda a que se derriben barreras entre ellos y por supuesto, que se conozcan mejor. De esta manera muchos de ellos podrán encontrar cosas en común con otros niños y comenzarán a relacionarse entre ellos.

 

3. Cuida tu lenguaje

La comunicación asertiva y positiva es la clave para la interacción con las personas, es decir, nadie querrá pasar tiempo contigo si eres grosero o si eres despectivo cuando hablas. Por lo que es importante vigilar la forma en la que los niños se comunican entre sí y muy importante, como maestro, cuidar la manera en la que se les dirige a ellos.

 

4. Di sí a la diversidad

Hay que recordar que los niños toman el ejemplo directamente de los adultos cercanos a ellos, eso incluye a los maestros del aula de clases. Así que promueve la aceptación de las diferencias de cada alumno, incluyendo las tuyas como maestro, hazle saber que estas son fortalezas que hace a cada uno especial y único. De esta forma el grupo tendrá una visión positiva de cada miembro del aula. Una buena forma de conseguirlo es a través de los cuentos.

 

5. Metodologías dinámicas

Los niños aprenden mejor jugando y la promoción de la inclusión no es más que otro aprendizaje para ellos. Por lo tanto, una metodología activa hace que se interesen más en eso que quieres enseñarles. Busca juegos, actividades y lecciones que fomenten el pensamiento crítico, así como la colaboración entre ellos.

 

6. Deja que los niños tomen la batuta

Hacer que los niños propongan actividades educativas para hacer en el aula es una excelente manera de promover la inclusión, ya que estarás dando la oportunidad que cada quién se destaque y se haga conocer. Eso sí, debes ser guía de la actividad para que los resultados sean más favorables.

 

7. Propón juegos educativos

Los juegos de concurso, debates, rallys, retos e incluso modificaciones a juegos tradicionales como el parchís, la rayuela o la silla caliente, donde las respuestas correctas los llevará hasta la victoria. Son excelentes ideas para que los niños compartan entre sí, colaboren entre ellos y se diviertan aprendiendo.

 

8. Tutoriales grupales

Organizar tutoriales en grupo es otra excelente forma de promover la inclusión, ya que los niños tienen la oportunidad de compartir en grupos, que los ayude a comprender mejor la lección de la clase que hayan visto ese día y a conocerse mejor entre ellos.

 

9. Día de talentos

Pueden ser los viernes, ya que es el último día por la semana donde ven clases, donde tomes un momento de la clase para hacer que cada niño exponga su talento oculto y lo pueda compartir con los demás. De esa forma los niños pueden apreciar las capacidades de los otros y al mismo tiempo aumentar su confianza propia.

 

10. Inclusión de los padres

Para los niños es muy significativo que sus padres compartan con ellos y estén orgullosos de sus logros y presentar a sus amigos, por lo que puedes hacer un día de talentos donde invites a los padres para ser el público o donde tengan que hacer una actividad junto a sus hijos.

 

11. Reconocimientos y agradecimientos

Esta es una actividad para estrechar esos lazos que han creado los niños en el aula. Consiste en que el maestro realice reconocimientos por su excelente comportamiento, rendimiento o colaboración en el aula y que cada alumno de un agradecimiento a sus compañeros por compartir con ellos.

 

Promueve la inclusión de tus alumnos con estos consejos y aprecia su interés.

INCLUSIÓN Y EXCLUSIÓN EDUCATIVA





DOCENTES E INCLUSION

 


Marco Legal de la Educación Inclusiva


En la actualidad, coexisten estas percepciones sobre la diferencia que permean los contextos y escenarios sociales. En la escuela, emergen las percepciones sobre las diferencias que la sociedad impone como relevantes, por tanto, han existido diferentes modelos de relación con lo diferente. Es así como, para llegar a la propuesta de la inclusión, la escuela ha pasado por experiencias de exclusión, de segregación y de integración en la forma de relacionarse con las diferencias. En la exclusión, la diferencia no es permitida, es inexistente; en la segregación, la diferencia existe, pero por fuera de la escuela regular en donde estudian los “normales”, en contraposición a las escuelas especiales a las que asisten los “anormales”; y, en la integración, todos los niños estudian en un espacio físico común al que tienen acceso, pero con aulas exclusivas para aquellos que presentan necesidades educativas especiales. Esta dinámica fluctuante, ha tenido resultados nefastos de discriminación, de deserción escolar y de frustración familiar (Soler, 2019).

 En el campo educativo, prevalece el discurso de la educación inclusiva, en especial desde la aparición de la “Declaración Mundial sobre Educación para Todos” (Unesco, 1990). Este y otros documentos provenientes de organizaciones internacionales, permearon con contundencia el marco legal de los países que se acogieron a ellos, de manera que la educación inclusiva tiene un gran soporte jurídico que la promulga como un derecho, con la esperanza que sea el mecanismo que resuelva la desigualdad e inequidad que existen en las naciones, especialmente las de América Latina (Skliar, 2015). En el caso de Colombia, hay diversas leyes, acuerdos y políticas a favor de la educación inclusiva, entre ellas la Constitución Política (Asamblea nacional constituyente, 1991), la Ley 115 de 1994, la Ley 361 de 1997, la Ley 762 de 2002, la Ley 1145 de 2007, la Ley 1346 de 2009, la Ley 1618 de 2013, el Decreto 366 de 2009 y el Decreto 1421 de 2017. Pero las leyes por sí mismas no suponen cambios radicales en la estructura social que reproduce las dinámicas de discriminación y exclusión; la obligación jurídica no produjo el impacto esperado en los implicados y, en cambio, se tornó, como refieren Skliar y Téllez (2017), en una promesa educativa más sin cumplir. Dichas leyes no tuvieron en cuenta a los participantes de la escuela, solo generaron “mandatos con características de ajenidad, sin seguimiento o acompañamiento para evaluar resultados” (Skliar & Téllez, 2017, p. 4). La promesa refería que la inclusión acabaría con lo normal y con la exclusión, así, la educación estaría a disposición de cada uno.

 Esta situación de la educación inclusiva se ve reflejada en el último informe de la Unesco que concluye, por ejemplo, que las personas con discapacidad aún se encuentran con obstáculos para acceder a la educación y que las políticas no siempre coinciden con las prácticas (Unesco, 2020). En ese mismo sentido, afirma que solo entre el 1% y el 5% de los niños con discapacidad en América Latina, asisten a la escuela, y el 80% de los que acceden, deserta. En el caso de Colombia, los datos no son más alentadores. Según el Conpes Social 166 (Consejo Nacional de Política Económica y Social, 2013), el 80% de los niños con discapacidad no accede a la educación, cifra lejana respecto del propósito de la Ley 115 de 1994 que determina la atención a todos los niños en el servicio público educativo. Del 20% que sí accede, el 39,9% deserta; el 37,9% culmina la primaria; el 20,5% la secundaria; y el 1,7% accede a la educación superior (Correa & Castro, 2016).


Educación Inclusiva en el mundo

Educación inclusiva: cuáles son los 5 países del mundo que tienen leyes que la promueven (y dos están en América Latina)

El desarrollo educativo hacia la inclusión guarda una importante relación con el esfuerzo y las habilidades naturales de una persona, además de otros factores que pueden limitar las oportunidades.

La UNESCO ha lanzado en el año 2021, el estudio «Informe sobre el Seguimiento de la Educación en el Mundo ,en el que se afirma que en todos los países, excepto en algunos países de Europa y América del Norte, solo el 18% de los jóvenes pobres terminan la escuela secundaria. En el caso de los jóvenes procedentes de una familia de alta clase o rica, todos completan el curso.

Factores como la discriminación y los prejuicios son elementos que contribuyen a dificultar aún más el acceso y la continuidad en los estudios. Ahora, tras la pandemia causada por COVID-19, temen que esta realidad se expanda aún más.

Países ejemplo

En el estudio desarrollado por la UNESCO, se analizaron 194 países. De estos, cinco ofrecen leyes de educación inclusiva para todos los estudiantes. Los países son Chile, Italia, Luxemburgo, Paraguay y Portugal.

Esta visión inclusiva no existe en muchos países, según Carlos Vargas-Tamez, de la Oficina de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe, en una entrevista con BBC Mundo. «Hay una deuda pendiente», dice, «la inclusión no es solo para el acceso a la educación, sino también para que sea relevante social y culturalmente», explica.

También señala que América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo, dado que se refleja en los sistemas educativos de los países. Para afrontar esta situación, es necesario, en la evaluación del experto, reconocer quiénes son los excluidos, adoptar medidas contra el racismo, aceptando la diversidad en el mismo cuerpo docente.

La Universidad Internacional Iberoamericana (UNINI México) imparte diferentes estudios en el ámbito educativo, como la Maestría en Educación destinada a formar profesionales cualificados en varias disciplinas.


Inclusión Educativa en Colombia

La ley General de Educación de 1994 en Colombia, procuró impulsar una nueva visión de país, donde reclama la necesidad de que todos los colombianos se sientan incluidos en un mismo proyecto, desde la diversidad y la diferencia: de raza, se sexo, de color, de religión, de credo político, y demás elementos constitutivos del multiculturalismo colombino. Ya en su Art. 1 plantea: De conformidad con el artículo 67 de la Constitución Política, define y desarrolla la organización y la prestación de la educación formal en sus niveles preescolar, básica (primaria y secundaria) y media, no formal e informal, dirigida a niños y jóvenes en edad escolar, a adultos, a campesinos, a grupos étnicos, a personas con limitaciones físicas, sensoriales y psíquicas, con capacidades excepcionales, y a personas que requieran rehabilitación social (Ley General de Educación, 1994). La Misión de Sabios de 1994 dio un impulso considerable a estos intentos de comprender la nación dentro de los parámetros de la diversidad. Aunque, como han sostenido sus protagonistas, el documento construido por los “sabios”, no ha dado todos sus frutos, sí pudo haber impulsado movimientos sociales y culturales que han venido reivindicando sus derechos, sobre todo, el derecho de ser reconocidos dentro de sus diferencias.

Colombia es un país pluricultural y multiétnico que puede utilizar con provecho el acceso de que dispone a los legados occidental, amerindio y afroamericano, a elementos de las sociedades modernas, premodernas y postmodernas. Esto le permitiría maximizar habilidades de diversas bases culturales para diseñar nuevos sistemas de aprendizaje e incorporar una variedad de orientaciones culturales al dominio del racionalismo científico y de la tecnología contemporánea (p. 35). Esta nueva concepción de la inclusión en el país es el fruto de múltiples desarrollos socioculturales que tuvo sus inicios fuera de las fronteras de Colombia.

Especialmente con la Declaración Universal deDerechos Humanos por parte de la ONU en 1948, las sociedades contemporáneas han procurado reivindicar los derechos de los seres humanos. Aunque unas sociedades han avanzado más que otras en este sentido, no hay duda que, en la inmensa mayoría de los pueblos, hoy se tiene mayor conciencia de la dignidad de todos los seres humanos. En Colombia ha habido algunos avances, que, aunque muchos califican de incipientes, resultan significativos en la práctica cotidiana del quehacer educativo. Algunos estudios pueden hablar de dichos avances (Ramírez Valbuena, 2017) especialmente en lo referente a la Necesidades Educativas Especiales (NEE), en cuanto hoy se puede constatar una mayor conciencia a nivel nacional, departamental, local y comunitario, del derecho que tienen los niños con necesidades especiales de poder acceder al aprendizaje en condiciones educativas que favorezcan su normal desarrollo. Los proyectos de inclusión educativa de la mayor parte de las Secretarías de Educación del país, han ayudado a formar dicha conciencia inclusiva tanto en la sociedad, como en las comunidades locales y educativas. Con cierta atención a los educadores, como responsables directos de la atención escolares. Sin embargo, la sociedad en general, y los expertos en particular, coinciden en pensar que falta mayor atención a los procesos de inclusión, tanto a nivel educativo, como a nivel social. Colombia es en general un país muy desigual. Los estratos socioeconómicos están muy marcados. Existen seis estratos, comenzando por los sectores muy pobres, que apenas pueden sobrevivir en medio de carencias básicas, hasta las clases privilegiadas que cuentan con niveles de vida solo equiparable a las clases ricas de los países más desarrollados. En este contexto de desigualdad es todavía utópico hablar de inclusión social y educativa. Aunque, como plantea Ramírez Valbuena (2017), en el aula hoy se percibe una mayor aceptación de las diferencias, aún falta mayor concientización por parte de todos. Sin embargo, aquí se plantea un dilema de mayor complejidad aun, y es si el proceso de inclusión implica la aceptación de las diferencias socioeconómicas que han caracterizado a la sociedad colombiana, cocientes que estas diferencias encierran profundos obstáculos que impiden hablar de coherentemente de inclusión social y educativa. En lo que sí todos están de acuerdo es en la necesidad de impulsar políticas educativas efectivas que hagan posibles procesos reales de inclusión.


¿Qué es la Educación Inclusiva?

La UNESCO define la educación inclusiva en su documento conceptual así: ¨ La inclusión se ve como el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, y reduciendo la exclusión en la educación. Involucra cambios y modificaciones en contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias, con una visión común que incluye a todos los niño/as del rango de edad apropiado y la convicción de que es la responsabilidad del sistema regular, educar a todos los niño/as ¨

Se basa en el principio de que cada niño/a tiene características, intereses, capacidades y necesidades de aprendizaje distintos y deben ser los sistemas educativos los que están diseñados, y los programas educativos puestos en marcha, teniendo en cuenta la amplia diversidad de dichas características y necesidades.

Se ocupa de aportar respuestas pertinentes a toda la gama de necesidades educativas en contextos pedagógicos escolares y extraescolares.

Lejos de ser un tema marginal sobre cómo se puede integrar a algunos estudiantes en la corriente educativa principal, es un método en el que se reflexiona sobre cómo transformar los sistemas educativos a fin de que respondan a la diversidad de los estudiantes